«Ya tenemos WhatsApp, el chat del sitio y un equipo que contesta rápido. ¿Qué agrega esto?»
Contestan rápido y contestan bien. El criterio del equipo, las relaciones con proveedores y el plan armado a la medida no son adorno: son exactamente la razón por la que alguien elige una agencia en vez de un buscador. Nada de eso está en discusión aquí, y un agente no lo reemplaza.
El equipo contesta lo que entra. Y lo que entra, casi siempre, es una frase suelta: «¿precio para Europa en julio?». Antes de poder ayudar hay que hacer veinte preguntas, y esas veinte preguntas las termina haciendo alguien que sabe diseñar viajes.
Hay además un tramo anterior que ningún equipo alcanza a cubrir, porque llega de noche, en fin de semana y sin forma todavía. De ese tramo no queda registro: ni el destino que querían, ni la fecha, ni el presupuesto, ni el nombre.
Un formulario recoge datos de quien ya decidió; un agente acompaña a quien todavía está imaginando. Ahí está la oportunidad, en ese valor agregado.